sábado, 9 de enero de 2016

Sonrojando a las estrellas

Aunque algo sea obvio en el mundo de la ciencia es necesario tratar demostrarlo. No se puede caer en dogmatismos de los que abundan en otros ámbitos del mundo real, así que por mucho que parezca lógico que las estrellas del núcleo de nuestra galaxia son más viejas que las que se encuentran en los extremos tocaba tratar de demostrarlo, no fuese a pasar algo raro como lo que está aconteciendo últimamente en el Acelerador de partículas de Ginebra.

Así que un par de equipos del Max Planck Institute for Astronomy se han dedicado a estimar la edad de 100000 gigantes rojas a partir de los datos recopilados por el telescopio Kepler de la NASA y el instrumento APOGEE del Sloan Digital Sky Survey (SDSS). Y el resaltado ha sido este mapa a color de una sección de la galaxia donde se encuentran marcadas con colores cálidos las estrellas más viejas (amarillo y naranja), en verde las de mediana edad y en tonos fríos las más jóvenes (azules) que confirma nuestras sospechas iniciales:


Ahora con semejante cantidad de datos astrónomos del todo el mundo tratarán de hacer retroceder el reloj mediante simulaciones para tratar de explicar como se formó nuestra galaxia y adquirió el aspecto tan característico que tiene.

En fin, "un respiro para los atareados físicos que se dedican a estudiar lo grande, ya que los que se dedican a lo pequeño están aterrados de lo que escupirá el acelerador de Ginebra en la siguiente tanda de datos, o esperanzados. No lo tengo claro".

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