jueves, 22 de diciembre de 2016

Lagrimones

Cuando me encuentro en las últimas semanas de un trimestre suelo entrar en una especie de maratón en el cual corrijo gran parte del material digital que me han ido entregando los alumnos. Esto me resta gran cantidad de tiempo para otras actividades y una de las que se ven más afectadas (aparte del blog, donde la calidad de los artículos suele caer drásticamente) es el visionado de diferentes películas y series. De ahí que aproveche a ver algo de anime dada su corta duración (menos de 22 minutos si te saltas los títulos de entrada y de crédito) ya que es fácil ajustar los tiempos.

Normalmente aprovecho para ver series que me han aconsejado mis dos grandes gurús en el tema, Juan Raigada y Poli. Así que en el último mes he visionado series como Moonlight Mile (que es una verdadera gozada) o Muv-Luv Alternative (con su impronunciable precuela, Schwarzesmarken, incluida), pero entre estas se han colado como que no hace la cosa un par esas series menores de cosecha propia basándome en lo atractivo de la sinopsis. Una ha sido Caballeros de Sidonia, que es uno de los animes de cabecera de Netflix y que me ha encantado.

Y la otra ha sido Plastic Memories, una comedia romántica ligera de ciencia ficción de solo 13 capítulos que probablemente nunca encontrarás en las habituales listas recopilatorias del mejor anime (aunque tiene un no despreciable 7,4 en IMDb). Ésta última podría calificarse como la versión amable de "Blade Runner" (1982), dado que comparte argumento en lo básico (me refiero a la del Director's Cut): la relación entre androides que acumulan recuerdos con una fecha de caducidad preestablecida (en este caso unos generosos 10 años) y los humanos encargados de retirarlos de la circulación; pero difiere en el desarrollo estético, lo que en una es oscuro y depresivo en la otra es luminoso y agradecido. Aún así ambas comparten como motor de la historia el amor, ya sea adulto en el original y juvenil en la versión animada. Cuando digo juvenil, me refiero a que se trata de una relación tan virginal que un simple roce de manos tiene consecuencias tremendas en el desarrollo de la serie.

Bueno, no quiero destapar nada más de la serie para no estropearte el final. Así que te dejo con el opening (aunque seguramente tire a uno para atrás en este momento):



Y te estarás preguntando porque te estoy contando todo esto. Pues porque al igual que me pasó con el mítico final de David el gnomo (a otras generaciones les pasó con el último capítulo de Heidi o de Verano azul):



Un servidor estuvo llorando a lágrima viva durante el último capítulo. Da lo mismo que el final fuera de lo más previsible, la forma de narrarlo y lo depresivo que resultaba provocó algo que no me había pasado en mucho tiempo con productos que buscaban el mismo resultado.

En fin, "una de esas perlas que llevaré en mi corazón por siempre pero que supongo que a mucha gente le causará indiferencia, ya sea porque los productos que tratan temas similares en la actualidad, Humans o Westworld, le ha insensibilizado completamente a esta temática, o porque los típicos insertos propios de las comedias románticas animadas japonesas le tire para atrás. Aún así no me cansaré de aconsejársela a mis amigos aficionados al anime".

3 comentarios:

  1. Que cosas mas raras ves, con lo fácil que es descargarse los últimos cincuenta sorteos de la Lotería de Navidad y verlo de un tirón ....

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  2. Te dije que en netflix había un buen catálogo. El problema es que no llama realmente al leer el argumento ai que ver la serie para saber si te gusta o no. Yo llevo 3 años esperando la segunda parte del ataque de los titanes este año se supone que deberían hacerla. De todos modos son varias recomendaciones así que habrá que echarles un vistazo jeje

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  3. Una que está muy bien, sobre todo el final, y que tiene una ci-fi bastante aceptable es Steins Gate.

    Hay que sufrir al protagonista hasta que le pillas el punto, pero el guión se las trae (yo jugué al videojuego, no ví la serie, pero al parece es todo idéntico y es igual de efectiva).

    Te gustará, creo.

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