Es una pregunta que está bullendo en mi cabeza desde hace algunos días. A lo largo de mi jornada laboral me enfrento irremediablemente a una situación que encuentro ilógica. Mientras ayudo a unos alumnos a alcanzar los objetivos mínimos, me encuentro con que otra parte del alumnado se aburre sin remisión, dado que los ha alcanzado y rebasado con cierta facilidad.
En nuestro sistema educativo se defiende la educación universal. Es decir, que existen unos contenidos comunes que deben alcanzar los alumnos para obtener el tan ansiado título de la ESO que da acceso al mundo laboral. Estos contenidos están plasmados en la LOE y pueden ser ampliados por las comunidades autónomas. Dejando de lado, que como cualquier ley que se imponga en España, ésta es francamente utópica. Cada profesor y maestro adapta estos contenidos (la verdad es que los cercena y los acerca a la realidad cotidiana) para poder impartirlos en grupos masificados.
La ley contempla el concepto de adaptación curricular, que es hacer los contenidos más digeribles para aquellos con dificultades especiales: cognitivas, hiperactividad, desmotivación, idioma, atención, etc. En teoría existe también el concepto de adaptación curricular para superdotados, pero son pocos los diagnosticados como lumbreras y los que yo he conocido no daban para mucho.
Lo que ocurre normalmente en un centro educativo es que, salvo alguna excepción, los profesores imparten un currículo con la dificultad adaptada a la media de la clase y se ayuda a los alumnos con dificultades a alcanzar el 60% o 70% de esos contenidos, pero los alumnos brillantes (los no diagnosticados como superdotados, pero que yo denomino como máquinas de hacer chorizos) son abandonados al tedio, lo que provoca que se acomoden y no aprovechen sus facultades naturales para alcanzar una educación más completa.
El efecto de todo esto es bastante curioso. A los alumnos con dificultades se les fuerza a aprender conceptos difíciles e inútiles en su vida laboral: sistemas de ecuaciones, representación de perspectivas, implicaciones políticas de guerras perdidas en el siglo XVIII, gramática y morfología, genética, termodinámica, formulación química. Mientras que los alumnos brillantes se aburren con estos conceptos, que les resultan sencillos, al no ver una aplicación útil Son pocas las horas dedicadas a tareas prácticas: realización de experimentos, análisis de textos, construcción y verificación de dispositivos, estudios comparativos, etc.
Al final, ¿a qué se dedican estas personas? A asistir a centros específicos como el Conservatorio o la Escuela de Idiomas, donde son tratados a un nivel de exigencia importante y se explotan de verdad sus capacidades innatas. Más de una vez he visto a un alumno de 9 en el instituto pasarlo mal al preparar una prueba para el Conservatorio.
Y te preguntarás donde está el problema. Pues que en el futuro tendremos excelentes profesionales con una gran formación musical y conocimiento de idiomas, pero con una educación científica deficitaria y falta de recursos para conseguirla. La razón de ello estriba en que lo que ha hecho la LOE es sacrificar los procedimientos de la LOGSE para ampliar los conocimientos memorísticos, como pedía la sociedad a voces. Mi pregunta es: ¿qué porcentaje de la sociedad tiene suficientes conocimientos para evaluar un proyecto educativo?
Y por último, me pregunto también: "¿Cómo casa el sistema educativo actual con el nuevo modelo productivo basado en el desarrollo de nuevas tecnologías? En los laboratorios se tocará la flauta para recombinar ADN o el conocimiento de la línea dinástica borbónica conducirá a la creación de un nuevo invento. En fin, son sólo ideas que bullen en mi cabeza y espero no haber enfadado a nadie."
La ley contempla el concepto de adaptación curricular, que es hacer los contenidos más digeribles para aquellos con dificultades especiales: cognitivas, hiperactividad, desmotivación, idioma, atención, etc. En teoría existe también el concepto de adaptación curricular para superdotados, pero son pocos los diagnosticados como lumbreras y los que yo he conocido no daban para mucho.
Lo que ocurre normalmente en un centro educativo es que, salvo alguna excepción, los profesores imparten un currículo con la dificultad adaptada a la media de la clase y se ayuda a los alumnos con dificultades a alcanzar el 60% o 70% de esos contenidos, pero los alumnos brillantes (los no diagnosticados como superdotados, pero que yo denomino como máquinas de hacer chorizos) son abandonados al tedio, lo que provoca que se acomoden y no aprovechen sus facultades naturales para alcanzar una educación más completa.
El efecto de todo esto es bastante curioso. A los alumnos con dificultades se les fuerza a aprender conceptos difíciles e inútiles en su vida laboral: sistemas de ecuaciones, representación de perspectivas, implicaciones políticas de guerras perdidas en el siglo XVIII, gramática y morfología, genética, termodinámica, formulación química. Mientras que los alumnos brillantes se aburren con estos conceptos, que les resultan sencillos, al no ver una aplicación útil Son pocas las horas dedicadas a tareas prácticas: realización de experimentos, análisis de textos, construcción y verificación de dispositivos, estudios comparativos, etc.
Al final, ¿a qué se dedican estas personas? A asistir a centros específicos como el Conservatorio o la Escuela de Idiomas, donde son tratados a un nivel de exigencia importante y se explotan de verdad sus capacidades innatas. Más de una vez he visto a un alumno de 9 en el instituto pasarlo mal al preparar una prueba para el Conservatorio.
Y te preguntarás donde está el problema. Pues que en el futuro tendremos excelentes profesionales con una gran formación musical y conocimiento de idiomas, pero con una educación científica deficitaria y falta de recursos para conseguirla. La razón de ello estriba en que lo que ha hecho la LOE es sacrificar los procedimientos de la LOGSE para ampliar los conocimientos memorísticos, como pedía la sociedad a voces. Mi pregunta es: ¿qué porcentaje de la sociedad tiene suficientes conocimientos para evaluar un proyecto educativo?
Y por último, me pregunto también: "¿Cómo casa el sistema educativo actual con el nuevo modelo productivo basado en el desarrollo de nuevas tecnologías? En los laboratorios se tocará la flauta para recombinar ADN o el conocimiento de la línea dinástica borbónica conducirá a la creación de un nuevo invento. En fin, son sólo ideas que bullen en mi cabeza y espero no haber enfadado a nadie."

