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lunes, 25 de junio de 2012

Tarta Dalek

Aunque parezca increíble según se acerca más y más el 50º aniversario del estreno de Doctor Who parece que sus fans enloquecen, que existen, en progresión geométrica (todo lo contrario de esta especie de sequía trekkie que estamos sufriendo).

Hoy toca ver la que podríamos considerar la tarta Dalek definitiva:


Y con esto acaba el servicio social de este blog para todo aquel que quiera hacerse el tonto con esto de la crisis o sea realmente apolítico, "que sigo diciendo que los detesto, no como la graciosa tarta que hoy te he traído y que me hace salivar".

jueves, 14 de junio de 2012

La cata de despedida

Han sido ocho años en Ávila y toca ir despidiéndose. Ahora bien, hay despedidas y despedidas. Mientras a algunos los ventilas con un simple abrazo o les invitas a una caña, a otros, los que te han acompañado durante años en las duras vicisitudes invernales abulenses, aquellos con los que has debatido de los temas más surrealistas durante esos cortos minutos del café matutino, les corresponde una despedida mucho más seria, una despedida con estilo, una de esas que deja un buen recuerdo. De ahí que haya recurrido a uno de los actos lúdicos más interesantes que se pueden hacer en Ávila, y la verdad con cierta dejadez por mi parte ya que te lo dan todo hecho, una cata de vinos.

Hoy voy a tomarme una cierta licencia, obviando la victoria de nuestra selección o el desastre de la prima de riesgo, y te voy a facilitar el menú que hemos disfrutado en tan amigable charla (incluido lo de abrir una botella con una pluma, que hace siempre gracia aunque lo hayas visto ya en muchas ocasiones) por eso de chinchar un poco al personal:

  1. Foie y queso azul acompañados de un Oporto L.B.V..
  2. Revuelto de erizo de mar y langostinos Cuatro Postes acompañados de un Pazo San Mauro Rías Baixas D.O.
  3. Vieira en concha de hojaldre gratinada al parmesano acompañada de un Blanco fermentado en barrica.
  4. Degustación de cabrito asado y tiras de avileño acompañado de un Ribera del Duero crianza.
  5. Tarta de la casa junto con helado de mora acompañado de un Tokaj 5 Punttonyos.

En fin, como dije, "una despedida con estilo, como merecen los ochos años que he compartido con todos ellos".

viernes, 8 de junio de 2012

Otra de pinchitos

También este año también hemos celebrado en Ávila nuestro pequeño Festival de Pinchos anual (tal vez el último al que asista sino se realiza el del año que viene en fin de semana) y como es costumbre ofrezco una fotografía para dar fe del acto.

En esta ocasión devoramos varios completamente antes de darnos cuenta que no habíamos hecho ninguna fotografía de ellos, por lo que parece que fueron menos:


Obviamente es imposible transmitir con una fotografía el contraste de sabores y olores que disfrutamos. Sólo decirte que abundaron los toques de queso de las más fascinantes variedades unidos a registros de verduras y frutas exóticas.

Por cierto, el que en primera instancia tiraría a más de uno para atrás, esa mezcolanza oscura servida en recipientes trasparentes, resultó ser el mejor para un servidor, ya que se trataba de un guiso ligeramente picante de venado, caracoles de tierra y setas. Un plato que jamás podré duplicar en toda mi vida dado que carezco de la paciencia y capacidad necesarias para realizarlo. Para que te hagas una idea la receta empieza así: "Cace un venado y conserve la carne adecuadamente. Después recoja por el monte las setas y consérvelas también. En cuanto aparezca una lluvia propicia recoja los caracoles de tierra que se encuentran en su jardín, deles de comer harina durante una semana para que limpien completamente su tracto digestivo y cuando confirme que sus heces tienen el color correcto prepare la cacerola para..."

lunes, 15 de noviembre de 2010

Festival de pinchos

Como ya sabéis, pertenezco a una curiosa asociación gastronómica que se denomina "Putaninos", donde el buen vino y la comida de calidad se encuentran con los estómagos de sus miembros mensualmente.

Ahora bien, dado que no nos suele gustar repetir nunca el formato de nuestro banquete ni tampoco el lugar (aunque la casa de uno de los miembros suele ser el cuartel general), el concurso de pinchos del año pasado (véase: "Nenúfar de mar o el error de Darwin") se ha transformado en un simple encuentro donde engullir nuestras creaciones más atrevidas (y digo engullir, ya que pasaron a mejor vida en poco más de una hora).

Así que, desaparecido el incentivo de ganar un premio, aunque fuese la simple consideración del resto del miembros, te dejo con un pequeño reto. Mira con atención los siguientes doce pinchos:













La pregunta es obvia: "¿cuál de ellos crees que salió de mi cocina?"

viernes, 10 de septiembre de 2010

Y la Abuela Lupe llegó

Durante los últimos días los comentarios de mi blog están inundados de referencias a la agraciada Abuela Lupe. Se trata de una marca pastelera que descubrí junto con mis amigos en Burgo de Osma, dentro de una fantástica ruta gastronómica por España. Hoy, gracias a los esfuerzos de RK2 puedo disfrutar de nuevo de sus sobaos pasiegos.

¿Qué tiene de especial para que le dedique una entrada? Pues que se trata de una bollería muy especial, ya que en ningún momento trata de asemejarse a los productos light que inundan los supermercados y panaderías de este país. Jamás podrá formar parte de un menú escolar o una dieta saludable, es la bollería de los castellanos de pelo en pecho, esos que comen compulsivamente casquería varia cuando se encuentran en un bar.

Sus ingredientes no tienen ninguna esquiva nomenclatura química desconocida para los no duchos en la materia y podría espantar a más de uno. Valga de ejemplo los de los sobaos que me ha enviado por correo ordinario RK2 (los he tenido que recoger en Correos esta tarde ya que por la mañana no me encontraba en casa, por lo tanto se han paseado por toda Ávila en la saca de mi cartero, como lo clásicos envíos de las abuelas en los tiempos de la posguerra): mantequilla, azúcar, huevos, harina, miel, levadura y sal. Con semejante composición no es de extrañar que un sólo sobao pese unos no despreciables 71 gramos (hay yogures que pesan menos).

Para el que nunca los haya comido nunca, "el efecto que producen es el mismo que las míticas lembas de los elfos de la Tierra Media, permitiéndote realizar con soltura los desempeños matutinos, ya que sólo es comparable al desayuno de torreznos".

martes, 6 de julio de 2010

Torreznos saludables

Científicos españoles pertenecientes al grupo de investigación de Tecnología y Genética Porcina, no podría ser de otra manera, han encontrado el Santo Grial que va permitir la integración de la saludable dieta mediterránea con la atroz dieta castellana, fundamentada en el cerdo y derivados (a la cual soy adicto como la mayoría de mis amigos).

Los ecologistas deberían estar bastantes tranquilos con este descubrimiento ya que la investigación genética no ha tenido nada que ver con el tema (aunque sea uno de los pilares del grupo de investigación). Nadie se ha dedicado a retocar el ADN de nuestros queridos puercos. Por contra la solución se encontraba en seleccionarlos y cambiar su dieta durante las seis semanas de engorde. Con este proceder han conseguido reducir el contenido en grasa a un ínfimo 3,5% (el pollo tiene un 10%), lo que a su vez ocasiona una disminución espectacular de las calorías, toda una revolución.

Dado que se trata de un proceso muy fácil de implementar no sería extraño que en poco tiempo nos encontrásemos con torreznos bajos en calorías junto con las galletas de soja en las estanterías de los grandes almacenes. "Cumpliéndose de paso la máxima de Woody Allen en "El dormilón" de que todo la malo en la actualidad es sano en el futuro".

jueves, 24 de junio de 2010

El menú de la cata de vinos

Como ya sabéis los habituales de este blog pertenezco a un pequeña asociación gastronómica de Ávila, Los Putaninos. Hoy hemos vuelto al restaurante donde la fundamos, producto de una soberana borrachera, para celebrar una cata de vinos parecida a la de la primera vez.

El menú ha cambiado con el paso del tiempo, pero no así la dimensión desproporcionada de éste. Bueno, viéndolo puedes llegar a comprender que nos llevase cerca de tres horas concluir el acto y en este momento me encuentre completamente empachado, aunque sea felizmente empachado:

1. Olivas, queso parmesano y jamón ibérico acompañado de un Manzanilla "Sanlucar de Barrameda".

2. Risotto de Boletus acompañado de un Cava Bruit.

3. Viera en concha de hojaldre gratinada al parmesano acompañado de un blanco fermentado en barrica.

4. Tiras de avileño y cabrito asado acompañado de un Liberalia 0 (D.O. Toro).

5. Queso de Cabrales acompañado de un Pedro Ximenez.

6. Tarta tres chocolates acompañado de un Oporto L.B.V.

Puedes pensar que hago este artículo para chincharte (aunque se que muchos de vosotros no os acercarías a un acto social cuyo elemento esencial es el vino), pero la verdad es que es para hacer una pequeña autocrítica. Por alguna extraña razón tengo más desarrollado el sentido del gusto que el del olfato, algo completamente contradictorio teniendo en cuenta la sensibilidad de ambos sentidos. De ahí que apreciase mucho más la comida que los caldos que la acompañaban. Para mí, sólo hay dos clases de vinos: los que me saben ricos (en este caso todos los que tomé hoy, aunque sí sería capaz de colocarlos en orden preferencia) y los que no (cuyo único destino es el horrendo calimocho, producto que no consumo desde hace muchos años). Toda esa gama de olores a cuero, frambuesa, mar, madera húmeda y avellanas crudas, por ejemplo, me son esquivos. Y más después de cuatro o cinco copas de vino (la costumbre de escupirlo no forma parte de mi religión).

Por otro lado, de toda esta bacanal gastronómica, salvo por la compañía que siempre es excelente, me quedo con el Risotto de Boletus, que es lo mejor que he comido en muchos años. "Creo que podría alimentarme con él durante meses sin cansarme".

sábado, 14 de marzo de 2009

Los irreductibles navaluengueños

Una de mis pasiones más arraigadas es la gastronomía de nuestra tierra. ¿Para qué ir a un país extranjero cuando a pocos kilómetros de tu lugar de residencia existen lugares desconocidos donde combinan con gracia caldos y comida? Una de las ventajas de vivir en España es que la comida sigue siendo un placer y no una simple necesidad. Hoy, junto con la asociación gastronómica "Putaninos", de la que soy tesorero, visité una la única bodega que se encuentra en Navaluenga.

Fuimos recibidos con simpatía en la "Bodega Garnacha Alto Alberche", donde nos explicaron con todo lujo de detalles el proceso de fabricación de sus caldos, su lucha por salir hacia delante en el competitivo mundo del siglo XXI, y finalmente agasajados con una completa comida.

Era una visita distinta a la que estábamos acostumbrados, dado que no es una bodega asentada o famosa, sino un grupo de personas llenas de ideales que tratan de recuperar lo que por derecho es suyo.

Lugar idílico frente a la Sierra de Gredos, tiene todas las posibilidades de convertirse en un enclave importante de la cultura y gastronomía española, pero al igual que muchas comarcas de Castilla y León, tiene que vencer las resistencias de siglos de apaciguamiento y olvido.


Para aquellos que sólo les interesa la manduca. En resumen, por 40 euros: bebimos todo el vino que quisimos durante la comida, que consistió en unos entrantes de chorizo y paté de la región (este último buenísimo, hecho al estilo francés), unas judías con acompañante cárnico del lugar, unos chuletones a la parrilla a discrección y de postre melocotón en almíbar; además de llevarnos una caja con tres botellas de vino cada uno. Todo un lujo, si pensamos que aquí, en la capital, todo este negocio nos habría salido por 80 ó 100 euros.

La razón del título estriba en que esta bodega no es la idea de un empresario o un lavadero de dinero de la construcción, sino la iniciativa de un grupo de amigos amantes del vino, que luchando contra viento y marea: carecen de denominación de origen, los viñedos aledaños son arrancados gracias a las cuotas de la famosa Política Agraria Común, la suspicacia de los viejos agricultores y las continuas inspecciones de nuestra querida Junta de Castilla y León. Si a todo esto le sumamos que están trabajando con una de las variedades de uva más complicadas, la garnacha, en una aventura enológica sin parangón. Entenderás que les dedique este artículo, como un símbolo de la resistencia a pasar desapercibidos en la creciente despoblación de nuestras tierras.


Por cierto, como abulense de adopción (llevo cinco años viviendo aquí), os propongo que si encontráis su vino en un bar, lo pidáis como un acto de defensa de nuestra propia identidad, ya que ésta se encuentra devaluada por los quejidos de las comunidades históricas. Su nombre: "7 Navas"; con dos variedades: Roble (éste es el mejor) y Rosado.

Obviamente, la mejor forma de aportar mi pequeño granito de arena a su lucha por salir adelante es dejar el enlace a su página web en mi lista de Web amigos. "Todo esto es consecuencia de mi estómago agradecido y que además me encantan los irreductibles, donde los haya".