jueves, 16 de julio de 2009

Los endebles cimientos del deporte español

Muchas veces se ha comentado en este blog las asombrosas victorias o las calamitosas derrotas de nuestros deportistas punteros. Digo nuestros, porque en el fondo, al igual que mucha gente, siento que son de mi propiedad dado que financio a la mayoría de ellos con mis impuestos o consumiciones (contratos publicitarios).

Pero como ha llegado esta gente donde está. Me imagino que esforzándose mucho y con la ayuda de unos familiares pudientes, porque lo que está muy mal en este país es el deporte base.

Mientras los políticos se llenan la boca diciendo que la mayoría de la población debería hacer más deporte para evitar la perjudicial obesidad (sobre todo para un sistema sanitario sostenido con palillos) y se está llenando el país de infraestructuras de lo más diverso para fomentarlo (paseos marítimos, parques fluviales, pistas deportivas, parques biosaludables, pabellones, etc), gracias a las ayudas a la construcción para superar la crisis, nos encontramos con un inexistente programa de fomento del deporte entre la población.

Me explico. De nada sirve un parque biosaludable sino lo está controlando un experto que evite los comportamientos inadecuados que pueden provocar lesiones en la gente mayor (podría ser peor el remedio que la enfermedad). Tampoco es útil construir un pabellón sino se le aporta toda una infraestructura paralela de escuelas de deportes habituales (baloncesto, balonmano) y no tan habituales (voleibol, hockey sobre patines).

Y además, no tenemos que olvidar, que la mejor medicina para que se mejore en la práctica del deporte es la competencia, de ahí que debería establecerse un verdadero sistema competitivo en todas las disciplinas, que cubriese toda la vida de un deportista primerizo. Éste debería ser independiente de los centros escolares y del lugar donde se resida. Algo así como resucitar el viejo sistema deportivo de los países del este de Europa.

Lo que está claro es que en la actualidad se está cubriendo el desastre de los juegos escolares y la inoperancia de los ayuntamientos en el fomento de la práctica deportiva con un plan ADO, que sí es capaz de llenar los telediaros cada verano pero que es un cáncer para el deporte base.

En fin, "¿de qué sirve construir templos sino tienes sacerdotes que cuiden de los fieles que asisten?"

4 comentarios:

  1. Confucio dijo una vez:

    Yo soy Confusio, el chino-japones que creó la Confusión.

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  2. se sabe ya algo de lo tuyo? te vas o te quedas?

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  3. Hacia el final de la semana que viene se sabrá algo.

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